Rebeca Landa: la narradora de ESPN que la rompe en la cancha
- Puebla Magazine

- hace 1 hora
- 19 Min. de lectura
Puebla MGZ.- La carrera de Rebeca Landa se mueve entre dos mundos que pocos se imaginan que coincidan con tanta naturalidad: el deporte y el periodismo. En entrevista para Puebla Magazine, la atleta de selección nacional de Flag Football y narradora de la NFL en ESPN reflexiona sobre su trayectoria, los retos de abrirse camino en una industria históricamente dominada por hombres y la responsabilidad de representar a nuevas generaciones de mujeres tanto en el deporte como en la narración profesional de éste.

Durante años, su sueño de representar a México y su aspiración de trabajar en medios deportivos avanzaron en paralelo, por lo que la relación entre ambas facetas nunca estuvo separada. “Es como que esos 2 sueños siempre se fueron acompañando y siempre fueron como parte de un plan en conjunto”, recuerda sobre el momento en que logró integrarse a ESPN y mudarse a Ciudad de México.
Sin embargo, su camino hacia la cabina de transmisión comenzó mucho antes. El deporte ha sido una constante en su vida desde la infancia, pero fue durante la universidad cuando descubrió su vocación por narrar fútbol americano. En ese momento también enfrentó las primeras resistencias hacia una mujer en ese rol. “Recuerdo cuando empecé a narrar, me llegó un mensaje que decía ‘las mujeres no narran fútbol americano’ y me impresionó muchísimo ese mensaje porque me lo mandó alguien que yo conocía y me lo mandó una mujer”. Pero, contrario a desanimarla, esa amarga anécdota reforzó su propósito profesional. “Además de que disfrutaba mucho de narrar y que creía que tenía talento potencial, dije, ‘este es un espacio muy importante en el que puedo generar un cambio’”.
Años después, ese cambio se materializó cuando se convirtió en la primera mujer en narrar Monday Night Football en español para Estados Unidos. El logro, señala, fue tan significativo como revelador sobre sus retos pendientes. “Para mí fue muy loco pensar que en 2023 estaba yo siendo la primera mujer en algo”, afirma. Al mismo tiempo, reconoce que ese tipo de hitos implican una responsabilidad adicional: “yo necesito asegurarme de que, si algún día yo no estoy aquí, no pase tanto tiempo para que una mujer vuelva a ocupar este espacio”.
Detrás de cada transmisión hay un arduo proceso de preparación que consta de revisar videos, analizar información estadística y construir un documento con datos clave de cada jugador. Rebeca revela que al inicio este proceso le tomaba de 16 a 17 horas, y aunque ya lo redujo a 12, considera que sigue siendo bastante tiempo.
Pero no solo el proceso representa un reto, sino también la ejecución. En muchas ocasiones, las transmisiones se realizan desde diferentes países: “Yo narro desde Ciudad de México los partidos y mi compañero narra desde Miami. Mi producción está en Bristol”, explica. Por ello, su trabajo no requiere, exige una coordinación precisa y la capacidad de trabajar con recursos limitados.
Sin embargo, el desafío más complejo no siempre es técnico. A pesar de los avances, reconoce que todavía existe resistencia hacia las mujeres en las cabinas deportivas. “Por más que hemos avanzado muchísimo, también hay muchísimo trabajo todavía por hacer y lidiar con las personas que creen que las mujeres no pertenecemos en las cabinas de transmisión sigue siendo un reto emocional”. Pero lejos de frenarla, esas creencias han fortalecido su motivación. Para ella, cada espacio conquistado abre nuevas posibilidades para otras mujeres interesadas en el periodismo deportivo.
Su experiencia como atleta de alto rendimiento también influye en su forma de analizar el deporte. Haber estado en el campo de juego le permite comprender las dinámicas internas de los equipos y las emociones que acompañan la competencia antes, durante y después. Esa perspectiva se suma a los hábitos que ha desarrollado desde joven: disciplina, constancia y disposición para mejorar. “Creo que yo soy una persona muy trabajadora”, señala. “La razón por la que las cosas me salen bien en la vida, en el deporte y de manera profesional es porque estoy dispuesta a pagar el precio”.
En paralelo a su trabajo en medios, observa con entusiasmo el crecimiento del flag football, deporte que se perfila como disciplina olímpica y que ha ganado presencia internacional. Considera que este momento representa una oportunidad importante para México, tanto en desarrollo deportivo como en reconocimiento del talento nacional.
Después de años combinando la competencia y la narración, su visión sobre el futuro del deporte y la comunicación mantiene una idea central: ampliar los espacios y romper los límites tradicionales de género. “Las mujeres pertenecemos en todos los espacios [...] somos apasionadas, somos trabajadoras, tenemos conocimiento de causa”.
El legado que Rebeca espera dejar radica en abrir camino para que las nuevas generaciones encuentren más oportunidades, ya sea en el deporte o en los medios, y, sobre todo, en demostrar que los sueños profesionales no deben tener etiquetas de género.
"Espero que mi que mi legado sea uno de autenticidad y de que todos podemos perseguir nuestros sueños, de que todos somos capaces de lograr lo que nos proponemos”.
¿En qué momento entendiste que tu vida profesional estaría ligada al deporte, no sólo como atleta, sino como comunicadora?
Cuando, después de muchísimos años, realmente llegué a ESPN y seguía muy vivo este sueño mío de llegar a selección nacional. Es como que esos 2 sueños siempre se fueron acompañando y siempre fueron como parte de un plan en conjunto. Entró en acción ese plan realmente, ya que pude conseguir un lugar en ESPN y venirme a vivir a Ciudad de México.
¿Cómo fue tu camino hasta llegar a ESPN y abrirte espacio en una industria históricamente dominada por hombres?
El deporte siempre ha sido una parte muy importante en mi vida. El Flag Football lo descubrí cuando estaba en la preparatoria, el fútbol americano todavía antes y empecé a narrar fútbol americano en la universidad y fue ahí cuando realmente me puse a soñar en llegar a un lugar como a ESPN, en abrir esos espacios para las mujeres. Recuerdo cuando empecé a narrar, me llegó un mensaje que decía “las mujeres no narran fútbol americano” y me impresionó muchísimo ese mensaje porque me lo mandó alguien que yo conocía y me lo mandó una mujer. Y ahí dije “qué loco que creemos eso". Además de que disfrutaba mucho de narrar y que creía que tenía talento potencial, dije, “este es un espacio muy importante en el que puedo generar un cambio”. Entonces descubrí también un propósito muy claro de por qué querría hacer lo que estoy haciendo ahorita. Y bueno, fueron muchísimos años de trabajo, obviamente, para llegar a ESPN. Fue mi primer trabajo profesional realmente y llegar a la cabina de transmisión también fue un reto porque yo empecé en ESPN como conductora, como presentadora, y ya estando dentro de ESPN, me tardé alrededor de 4 años en poder empezar a narrar otra vez y volver a la cabina de transmisión.
Ser la primera mujer en narrar Monday Night Fútbol en español para Estados Unidos marca un precedente. ¿Qué significó ese momento para ti?
Por supuesto marca un presidente, ser la primera en algo, siempre uno espera que abra puertas a muchas otras mujeres. Para mí fue muy loco pensar que en 2023 estaba yo siendo la primera mujer en algo. Fue un momento muy lindo, pero también un momento de muchísima reflexión de todo el trabajo que todavía se tiene que hacer, y la responsabilidad que tengo de asegurarme de que yo no sea la primera y la última. Antes de que yo llegara a ESPN a narrar NFL, había otra mujer que narraba NFL. Ella no narró para Estados Unidos, pero lo que pasa cuando ella sale de ESPN es que pasa mucho tiempo para que yo llegue a ESPN y que una mujer vuelva a ocupar un espacio en las transmisiones de NFL fue como un momento para mí de “OK, yo necesito asegurarme de que, si algún día yo no estoy aquí, no pase tanto tiempo para que una mujer vuelva a ocupar este espacio, sino que ya estén esas mujeres preparándose para ocuparlo.”
¿Qué implica prepararte para narrar un partido de NFL al más alto nivel?
Mucho tiempo. Mis preparaciones empiezan con un poco de video de los equipos que sé que me toca narrar esa semana. Después, ESPN tiene un departamento de investigación, ellos nos mandan muchísimo material que yo reviso, leo y voy puliendo un poquito: qué es lo que sí me interesa mencionar durante las transmisiones. Básicamente después de eso es preparar mi roster. ¿Cómo armo mi roster? Yo lo pongo por orden numérico, cada quien lo hace muy diferente y ahí voy poniendo las cosas específicas que quiero decir de cada jugador conforme vayan saliendo en la transmisión y siempre que haga sentido el comentario. Cuando empecé a narrar la NFL me tomaba como 16-17 horas preparar un partido, ahora ya lo bajé un poquito como a 12, pero sigue siendo mucho, y si tienes varios partidos que narrar a la semana son muchas horas invertidas de preparación, además de también tener noción de lo que está pasando en el resto de la NFL, en los otros partidos, no nada más en el que yo estoy trabajando.
¿Cuál ha sido el mayor reto técnico o emocional que has enfrentado frente al micrófono?
Creo que el mayor reto técnico, casi nunca lo hablamos porque son como los secretos de la televisión, pero yo narro desde Ciudad de México los partidos y mi compañero narra desde Miami. Mi producción está en Bristol y entonces realmente yo tengo muy pocas herramientas para darles más información de la que ustedes ven en su casa, porque yo literalmente veo lo mismo que ustedes, una pantalla donde a mí me llega una imagen que segundos después va a ser la misma que ustedes ven en casa. Entonces, bueno, esos temas técnicos es importante porque hay cierto delay, porque me tengo que anticipar un poco a la jugada, porque también tengo delay con mi analista que, como digo, está en Miami, no tengo a la producción ahí cerca. Entonces, si de repente se me cae la imagen o se cae el micrófono, tenemos muy poco tiempo para reaccionar con las personas estando demasiado lejos. Entonces, bueno, ese reto de que parezca que nosotros todos estamos juntos en el mismo lugar y que además estamos en el estadio con la gente y el ruido, definitivamente es un reto. Me ilusiona cuando tenga la oportunidad de narrar en un estadio de la NFL con todos estos elementos en el mismo lugar, porque sé que va a ser mucho más fácil y que vamos a poder hacer un mucho mejor trabajo.
En cuanto a lo emocional, que ha sido un reto fuerte, todavía lidiar con esa resistencia de que una mujer ocupe este espacio. Por más que hemos avanzado muchísimo, también hay muchísimo trabajo todavía por hacer y lidiar con las personas que creen que las mujeres no pertenecemos en las cabinas de transmisión sigue siendo un reto emocional, pero al mismo tiempo para mí funciona como gasolina, sigue siendo lo que reafirma a mi propósito, el generar un cambio cultural a través del deporte y los espacios que yo ocupo. Entonces, aunque acaba siendo difícil, sigo necesitando un poco de eso también para que yo entienda que lo que estoy haciendo es importante y es necesario.
¿Sientes una responsabilidad adicional al saber que muchas niñas y jóvenes te están viendo como referente?
Sí, por supuesto, y además de eso, sí responsabilidad, pero también muchísima motivación. Yo no tuve a una persona que pudiera ver. Cuando a mí me invitaron a ser analista cuando estaba en Azteca Suitlap y ser narradora, yo no tenía referentes, o sea, yo ni siquiera sabía de mujeres que hicieran eso. Entonces, uno, me motiva a mí muchísimo estar ahí, ocupar ese espacio también para que ellas se motiven y sepan que esa es una oportunidad para ellas, me motiva en el sentido de que sé que tengo que hacer un buen trabajo para que se sigan abriendo esas puertas y fue muy lindo después de mi primera temporada como narradora: me hablaron los de ESPN para preguntarme si conocía a mujeres analistas. Entonces dije, qué bueno, estamos abriendo puertas, estamos poniendo en claro que las mujeres pertenecemos, que somos capaces, que conocemos, amamos este deporte y que podemos aportar muchísimo. Entonces, claro que una responsabilidad, pero más que eso, una motivación.
Formar parte de la selección nacional de flag fútbol y ganar medalla de oro te da otra perspectiva. ¿Cómo cambia tu análisis cuando has estado del otro lado del campo?
Me ayuda muchísimo porque sabes perfectamente qué es estar en situaciones de presión: cómo son las conversaciones, qué es estar en un vestidor antes, después, durante, cómo es esa preparación... Entonces, todas las emociones que se pueden ir sintiendo, obviamente las conozco. Después las sensaciones dentro del campo, la técnica, son cosas que siento que me diferencian muchísimo de otros periodistas, hombres y mujeres, sin importar, porque hay pocos realmente que ocupan espacios de narración que fueron también jugadores o atletas de alto rendimiento. Entonces me ayuda también a ver el deporte de una perspectiva muy distinta desde la experiencia personal y también poder sacarle eso a mis analistas. Cuando hablamos del tenis, por ejemplo -que es otro deporte que también cubro- me permite tener un poquito más de empatía y quizá conexión con el atleta, a quien le voy a hacer la pregunta cuando acaba de ganar un partido. Entonces, todas estas cosas creo que me vuelven un poquito más multifacética y acaban diferenciándome de otros periodistas que también hacen lo que yo.
¿Qué te enseñó el alto rendimiento que hoy aplicas en tu carrera profesional?
Diría que el deporte, no necesariamente el alto rendimiento, porque siempre fui muy disciplinada. En mi casa, mis papás nos decían: ustedes pueden hacer el deporte que quieran, pero tienen que ser consistentes. Entonces, ok, tú vas a escoger patinaje artístico, lo vas a hacer mínimo 6 meses. Si después de 3 clases no te acaba gustando, lo vas a hacer 6 meses. Entonces desde ahí aprendes, no a esa constancia, esa disciplina, organizarte con tus horarios, con la escuela, con las tareas, para hacer deporte, este todos los hábitos saludables, desde cómo comes, cómo descansas. Entonces toda la vida el deporte me fue enseñando eso, obviamente cuando llegas al alto rendimiento se fortalece mucho más. Ahorita, por ejemplo, me pasó que llevo un año y medio sin jugar flag football, ahora estoy intentando regresar y fui a la nutrióloga asustadísima de qué me iba a decir porque no he estado haciendo dieta de alto rendimiento y no me fue nada mal y mi reflexión fue, claro, esos hábitos que yo tengo de toda la vida, aún sin esforzarme, es algo que ya sucede. El tema de resiliencia, de ganar y perder, también se siente mucho eso en mi trabajo, en el periodismo deportivo, los días que te van mal y tienes que hacer una autorreflexión de cómo voy a mejorar esto. Creo que los atletas somos muy buenos en recibir retroalimentación. Entonces yo siempre estoy pidiendo retroalimentación de mis jefes, de mis compañeros de trabajo, de mis productores para ir mejorando. Creo que esas cosas siempre las he sacado de mi lado atleta, como que me gusta que me coacheen y eso también me ha ayudado muchísimo a crecer en mi carrera profesional.

¿Cómo equilibras tu vida como atleta y como figura en medios internacionales?
Me encanta la palabra equilibrio porque no estoy segura que esté equilibrada. Mi respuesta es: yo vivo al día, entonces, ¿qué tengo que hacer hoy? Y en eso me enfoco hoy, no, entonces hoy tengo que hacer esta entrevista, más tarde tendré que entrenar, si mañana me toca, este, no sé, narrar un partido, entonces me voy a encargar de eso cuando sea momento de encargarme. No diría que mi vida para nada es balanceada, creo que más bien hago lo que puedo con lo que tengo en el día que me toca hacerlo, entonces eso me ayuda a vivir mucho en el presente, pero sí, equilibrio definitivamente no sería la palabra que usaría, pero bueno. Creo que me ayuda mucho como ser organizada, ser planeada, tener muy clara mi agenda, cuáles son mis prioridades. Ahora estoy tratando mucho de tener esta filosofía de invertir el 80% de tu tiempo invertido es el 20% como de las cosas importantes en tu vida. Entonces, bueno, trato de ser muy organizada y tener muy clara mi agenda y también mis prioridades. De repente pierdo un poquito como el foco, pero yo le llamo construir tu imperio. Entonces, todos los días trato de poner un ladrillo para ese imperio que yo quiero construir, ya sea en el ámbito deportivo o en el ámbito periodístico. Muchos días tengo posibilidad de hacerlo en ambos ámbitos. Entonces, bueno, básicamente tiene que ver con muchísima organización y delegar y también prioridades.
¿Qué tan distinta es la conversación sobre el papel de la mujer en los deportes hoy comparado cuando iniciaste?
Creo que cuando inicié, si lo ponemos como Aztecas UDLAP, prácticamente 2012, creo que ha cambiado mucho. Creo que ahora sí podemos ver a las mujeres en roles como los que yo ocupo. Creo que cuando yo inicié la mujer tenía como un rol muy específico dentro del mundo del deporte y era muy difícil salirse de ese molde. Creo que ahora ya muchísimas mujeres ocupamos muchos moldes. Entonces ya vas a ver a tus analistas, a tus conductoras, a tus narradoras, a tus especialistas, ya vas a ver a mujeres en mesas de debate que antes no veíamos tanto. Ya vas a ver a mujeres que capaz y nada más las escuchas, ni siquiera las ves porque su calidad de voz y su calidad de conocimiento es extraordinario. Ya no se vuelve un tema de atractivo visual, sino de conocimiento. Creo que aún así se sigue exigiendo mucho a la mujer en este medio: tienes que tener una linda imagen, tienes que ser muy presentable, tienes que sonreír, tienes que estar en tacones si te enojas todavía se ve mal... creo que todavía hay muchas cosas que podemos mejorar en el medio del deporte, pero definitivamente algo que ha cambiado es que las mujeres estamos ocupando muchos espacios diferentes en muchas maneras diferentes y cada una siento que con posibilidades de ser más auténticamente ellas y no estando en un molde con como en el que nos metían anteriormente.
¿Cuáles son las barreras que aún deben romperse en la industria del sports broadcasting?
Creo que somos más mujeres ocupando estos espacios de analistas, de narradoras, de reporteras, de conductoras, pero todavía no lo suficiente. Entonces me gustaría ver eso todavía más. Creo que todavía se sigue separando mucho, como las mujeres hablan de deporte femenil y los hombres hablan de deporte varonil y femenil, y creo que no debería de haber esa distinción. Creo que las mujeres podríamos hablar de deportes masculinos y los hombres también de deportes femeninos. Porque a la mera hora es deporte, ¿no? Sí, que bueno que haya especializaciones, porque obviamente una mujer que jugó en la Liga MX conoce mejor el deporte y el soccer femenil, pero no significa que no puedan participar también con causa y conocimiento para hablar de la Liga MX masculina. Entonces creo que me gustaría ver mucho más ese cambio. Creo que todavía existe las barreras de cómo somos recibidas en las casas por la gente que nos ve. Yo ocupo un lugar importante, no soy la narradora principal de Monday Night Football y todavía sigo recibiendo mensajes de “por qué no me está haciendo unas tortillas al comal”. Es una locura pensar que eso todavía existe y que la gente sigue pensando que las mujeres pertenecemos en la cocina, donde sí seguramente pertenecemos, como también los hombres, y también pertenecemos a las cabinas de transmisión, como también los hombres, no es un tema de género, es un tema de capacidad, es un tema de gusto, es un tema de potencial. Entonces esas siguen siendo barreras que todavía veo muy latentes y la barrera que todavía muchas mujeres nos ponemos de pensar que no pertenecemos o que no estamos suficientemente preparadas para ocupar estos espacios en lugar de atrevernos a ocuparlos y saber que en el proceso vamos a ir aprendiendo y mejorando. Creo que a las mujeres especialmente nos pasa que, si no nos sentimos 100% listas, no vamos a tomar ese paso o esa oportunidad, y creo que tenemos que ser más valientes a saber que tenemos las capacidades para poder hacer el trabajo y que en el proceso vamos a ir mejorando.
¿Cómo se construye autoridad en un entorno donde muchas veces se cuestiona más a las mujeres que a los hombres?
La forma en la que yo lo veo es: yo no me voy a poner a contestar mensajes en Instagram, Facebook X, yo voy a demostrarlo con mi trabajo. ¿Cómo se muestra autoridad? Preparándote, trabajando fuerte, confiando en que conoces, en que tienes las capacidades para hacerlo y con paciencia. Eso es lo que yo he visto en mi carrera, ¿no? Tantas personas me dudaron, al principio pensaron que no tenía la autoridad ni la capacidad para ocupar los espacios que hoy ocupó. Y con estos elementos que les acabo de decir -preparación, estudio, trabajo fuerte, consistencia, paciencia, resiliencia- he demostrado que sí pertenezco a estos lugares. Y ha sido muy lindo recibir mensajes de personas que me dicen: Rebe, la verdad, al principio me caías mal, dudaba de que deberías de estar ahí, yo no estaba de acuerdo en que estuvieras ahí y ahora tengo que aplaudirte por tu trabajo y el esfuerzo que has hecho para ganarte tu lugar, me encanta escucharte . Sigue demostrando que si solo es cuestión de tiempo, pero que definitivamente es un lugar en el que debemos de estar.
El flag fútbol está creciendo exponencialmente rumbo a Juegos Olímpicos. ¿Qué representa este momento para el deporte en México?
Representa un momento de muchísima oportunidad. Creo que es algo que ya está sucediendo, no algo que la gente está viendo para que sus hijos, sus hijas, aprovechen todo lo que el flag fútbol por ser un deporte olímpico, todas las puertas que se están abriendo. Entonces, en cuestión de universidades, de oportunidades, de becas, de viajes, de ser parte de equipos, de nacionales, de jugar de alto rendimiento, aprender mucho más de el deporte como un tema formal. Por ese lado extraordinario, ¿qué representa este momento para el deporte en México? Que también nosotros, como mexicanos, pongamos el foco en que hay otros deportes en los que tenemos muchísimo éxito y que vale la pena ponerles atención, invertir, apoyar desde el sector privado, desde nuestro sofá, como aficionados, desde nuestras redes sociales, siguiendo a los y las atletas, y creo que es un momento también para demostrar que México puede hacer las cosas bien. En México hay talento para hacer lo mejor de algo en el mundo deportivo. Ya sabemos que lo hacemos en clavados, que lo hacemos en arco. Muchos de ellos son deportes individuales o en parejas, pero hablar de 12 personas que pueden ganar una medalla de oro creo que nos puede enseñar mucho también como mexicanos de lo que somos capaces de hacer cuando aprendemos a trabajar en equipo.

Pasar de representar a México en el terreno de juego a hacerlo desde el micrófono implica una transformación profunda. ¿Qué ha sido lo más desafiante y lo más enriquecedor de esta transición?
En realidad, si soy muy honesta, no ha sido desafiante. La razón por la que yo decidí darme un espacio, una distancia con el flag era porque lo necesitaba, porque mental y emocionalmente lo necesitaba y entonces más bien fue muy lindo contestando porque también fue enriquecedor. Fue muy lindo darme cuenta con el éxito de mis compañeras, que yo tomé la decisión correcta en el momento correcto y muy enriquecedor poder ver que a pesar de que muchas de nosotras, las veteranas que empezamos con este movimiento de piensa en oro, ya no estábamos, que la cultura se permeó en el equipo de tal manera que sigue latiendo y sigue muy vigente. Entonces para mí fue profundamente enriquecedor. Sentí muchísimo orgullo de poder además cubrirlas, darles este espacio en ESPNMX, en meterlas en Sports Center, en poder hablar de ellas en mis plataformas y sentirme parte del equipo desde otro lado. Pensé que iba a ser desafiante en algún momento, pero la verdad es que fui tan honesta y tan franca conmigo misma que, más allá de un desafío, acabó siendo un verdadero regalo para ver esto desde otro punto de vista y poder aportar desde otra plataforma.
¿Qué hábitos personales sostienen tu rendimiento en 2 mundos tan demandantes?
A ver, creo que yo soy una persona muy trabajadora. Y la razón por la que las cosas me salen bien en la vida, en el deporte y de manera profesional es porque estoy dispuesta a pagar el precio, estoy dispuesta a entrenar, estoy dispuesta a desvelarme trabajando, estoy dispuesta a otra vez hacer lo que se requiere. Y entonces creo que ese hábito que descubrí desde muy chiquita es algo que en todos los logros y las metas que he conseguido en mi vida es la constante. No sé si sea un hábito, pero lo consideraría de tal forma, creer que soy capaz de lograr todo lo que me propongo. Y eso lo aprendí desde muy chiquita, desde que mis papás me motivaban a trabajar para comprarme mi patineta, desde que me motivaban a trabajar para comprarme mi carro, me motivaban a estudiar para conseguirme una beca académica, creo que durante toda mi vida fui construyendo esta fuerte creencia de que soy capaz de hacer todo lo que me propongo y entonces aunado a que estoy dispuesta a pagar el precio, eso es lo que me ha llevado a tener el éxito que tengo ahorita y que me mantiene en estos mundos muy demandantes, pudiendo cumplir y pudiendo tener éxito.
¿Cómo manejas la presión pública y la exposición constante?
Trato de no ponerle muchísima atención a eso, la verdad no soy mucho de meterme a leer los comentarios ni darles mucho lugar a los comentarios. Y me refiero malos y buenos, porque la presión también puede venir de un comentario muy positivo, ¿no? Yo trato de estar súper alineada conmigo misma, con mi autenticidad, con lo que yo realmente quiero y a partir de ahí moverme hacia adelante. También tener a personas a mi alrededor que siempre son honestos conmigo, que me van a mantener con los pies sobre la tierra y que también me van a ayudar a cuestionarme sobre por qué estoy haciendo las cosas en esos momentos donde he sentido la presión. Me acerco a mi familia, me acerco a mis amigos y saco el ruido exterior. Tengo una regla que es: si no te conozco personalmente, no me voy a tomar personal ada lo que tú pienses de mí, porque no me conoces, porque no conoces mi contexto. Entonces para bien y para mal, no nada más cuando te dan un mal comentario; sí hay personas que dicen “guau, Rebe, eres lo máximo”, se siente por supuesto muy lindo, pero tampoco te conocen como para saber que tienes fallas, que no eres una persona perfecta. Entonces no te puedes comprar la idea de que eres lo máximo, como no te puedes comprar la idea de que eres lo peor del mundo y porque estás detrás de un micrófono no te mereces estar en selección nacional, que también son cosas que he escuchado.
¿Qué haces cuando dudas de ti misma?
Me hablo mucho. Yo mantengo una conversación muy positiva conmigo misma todo el tiempo. Me reafirmo que soy capaz, me reafirmo que aunque tengo miedo, si esta oportunidad se está presentando para mí es porque tengo las habilidades para hacerlo. Cuando tengo dudas y me entra el síndrome del impostor, me tengo que recordar que he trabajado mucho por estar aquí, que yo merezco estas oportunidades y que tengo que aprovecharla al máximo para asegurarme de que siga teniéndolas. Cuando tengo miedo, que lo voy a hacer aunque tenga miedo, que tengo que agarrar los el toro por los cuernos y últimamente tengo un mensaje súper lindo que me dejó mi abuela antes de que falleciera. “Me dijo: no te achicopales”, que es como una frase súper mexicana, tú logra todo lo que tú quieras. Entonces ahora me recuerdo mucho eso cuando estoy dudando, “no te achicopales, tú logra todo lo que tú quieras”. Entonces, bueno, se ha vuelto como mi nuevo mantra.
¿Qué te gustaría que las próximas generaciones de mujeres se encuentren más fácil gracias al camino que tú y otras han abierto?
Creo que empezaría porque no duden de ellas simplemente por ser mujeres, que más bien sepan que tienen las puertas abiertas, porque hubo mujeres antes que ellas que ya demostraron que somos capaces. Me gustaría que las próximas generaciones encuentren estos lugares con los brazos más abiertos, que la gente ya no tenga ese preconcepto de que no pertenecemos básicamente, y también que sus papás, sus familias, sus amigos, no digan “no puedes hacer esto porque eres una mujer”, o sea, que ese ya nunca sea un tema de conversación. Y a ver, cuando digo quiero generar un cambio cultural a través del deporte, no nada más me refiero hacia las mujeres. Creo que también muchísimas veces los hombres no pueden o no se dan la oportunidad de explorar sus verdaderos anhelos y sueños, porque ellos también están limitados por los roles de género, ¿no? Entonces también me gustaría ver a hombres diciendo, claro que puedo bailar ballet, porque si las mujeres pueden narrar, ¿por qué los hombres no podemos narrar bailar ballet? O claro que quiero ser artista, ¿por qué no podría ser artista si las mujeres narran y juegan deportes? Entonces creo que en general el chiste es como destruir esos roles de género y saber que por ser hombre y por ser mujer puedes hacer exactamente lo que te apasione.
Si tu carrera tuviera que resumirse en una idea central, ¿cuál sería el mensaje que quieres dejar dentro y fuera del deporte?
Que las mujeres pertenecemos en todos los espacios, que somos apasionadas, somos trabajadoras, tenemos conocimiento de causa. Y que espero que mi que mi legado sea uno de autenticidad y de que todos podemos perseguir nuestros sueños, de que todos somos capaces de lograr lo que nos proponemos y estamos dispuestos a trabajar por ellos.
Encuentra más de Rebeca Landa en nuestra edición impresa.
Texto: Valeria Dimas | Dirección y fotografías: Karina Tejeda y Andrea Cordero | Entrevista: Andrea Cordero | Edición: Karina Tejeda | Producción: Alejandro Rodríguez




Comentarios