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  • Foto del escritorPuebla Magazine

Conoce las fábricas que han hecho historia en Puebla

Son empresas que han contribuido al desarrollo y sostén de las familias

La economía de Puebla se ha sostenido durante su historia en el desarrollo de fábricas, en principio relacionadas con la industria textil, como fue el caso de La Constancia o la fábrica de Metepec.


Lugares emblemáticos que han prevalecido con el paso de los años y aún se mantienen de pie, en el caso del primero hoy alberga museos, en tanto que el segundo se transformó en el Balneario Atlixco-Metepec del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS).


Otro caso peculiar es el de la fábrica Cementos Atoyac, su fundación en 1930 tuvo un gran impacto en la transformación de Puebla.

En la actualidad, las instalaciones de la exfábrica albergan el Archivo Histórico Municipal de Puebla.


Sin embargo, con el paso de los años y el crecimiento de la entidad, hay otras empresas que evidentemente contribuyen a su desarrollo, al tiempo que cuentan con una amplia identificación social.

En este caso se encuentra La Italiana, que inició con una pequeña fábrica fundada en la ciudad de Puebla, México, en el año de 1920, por una familia de inmigrantes italianos, ofreciendo en cada uno de sus productos los secretos de la tradición europea para la elaboración de pastas.

Derivado de su éxito, no solo amplió sus instalaciones, también fundó otras como Molino Harinero San Blas y Galletas Gisa.


La Morena arrancó operaciones el 27 de octubre de 1970 como Productos Alimenticios La Morena S.A., cuyo nombre hace honor a la Virgen de Guadalupe.

Cuenta con instalaciones en Rafael Lara Grajales, Puebla y Huamatla, Tlaxcala. A lo largo de medio siglo, La Morena ha conservado en sus productos la sazón y tradición de la comida mexicana.


Gelatinas Sayes se identifica como una empresa 100 por ciento mexicana y poblana con una historia de más de 70 años.

Su origen se remonta a 1944, cuando el señor Manuel Salcedo comenzó un proyecto de chocolate en tablilla, marca Tres Monarcas. Cinco años después empezó la fabricación de esencias y concentrados marca Sayes. Y en 1951 inició con la producción de las gelatinas.


La fábrica de dulces típicos Charito es un negocio familiar fundado por Don Gumaro Hernández

González en 1925, en el barrio de Analco de la ciudad de Puebla. Su historia se pone en marcha con la elaboración de distintos pasteles, productos clásicos de repostería y algunos de panadería, así como las famosas Tortitas de Santa Clara.

Inicialmente, eran distribuidos en el centro de la ciudad y puntos concurridos, pero con el paso del tiempo crecieron.

La historia de la Fábrica de Talavera Uriarte data de 1824, es la empresa más grande de Latinoamérica en la producción de talavera y una de las que mayor exportación realiza a distintas partes del mundo. Cumple con todas las normas de calidad, ya que cuenta con un departamento de investigación y desarrollo.


Dulce Anáhuac o Chipileta. Su historia inicia en enero de 1960, cuando Ricardo Menéndez de la Fuente, creó un pequeño negocio familiar de fabricación de gelatinas con la marca Toby.

En la década de los sesenta, el negocio creció orientado hacia la elaboración de golosinas para niños y se expandió el mercado hacia las localidades cercanas a la ciudad de Puebla.

Durante 1974 se constituyó la empresa Dulces Anáhuac S.A. En el año de 1977 se produce la primera paleta de caramelo con polvo de chile en el mercado, la Chipileta.


Peñafiel. José María Garci Crespo de la Vega y Carlos Silva, fundaron en junio de 1928 la empresa Manantiales de Tehuacán S.A., cuyo objetivo fue embotellar y distribuir agua mineral en México.

En noviembre de 1937, el negocio cambia de razón social a Manantiales Garci Crespo S.A., y dos años después abren la primera distribuidora en el Valle de México.


En 1948, el señor Garci Crespo deja la sociedad y con su salida la empresa decide cambiar de denominación a Manantiales Peñafiel S.A. Este nombre se debe a la roca o peña que obstaculiza las corrientes subterráneas, y da lugar a los manantiales.

En Tehuacán, Puebla, esta peña ha hecho brotar agua durante muchos años permaneciendo fiel e inamovible, por tanto, se propuso el nombre Peñafiel.

En 1980 es adquirida por el grupo regiomontano Valores Industriales S.A., que reorganiza su estructura y readapta sus sistemas de trabajo

En 1992 el grupo británico Cadbury Schweppes, identifica su valor y la adquiere. Con este proceso, Manantiales Peñafiel adopta el nombre de Cadbury Schweppes Bebidas México.


Tamariz, es parte del Grupo Maulec, se identifica como una empresa 100 por ciento mexicana y orgullosamente poblana, con más de 50 años de experiencia en la producción de leche de vaca de la más alta calidad.

De acuerdo con su portal de internet, cuentan con más de 3 mil 500 cabezas de ganado y producen diariamente 43 mil litros de leche de la más alta calidad. Junghanns es una empresa relativamente joven que inició operaciones en la ciudad de Puebla, en 1990. Es la responsable de crear la categoría agua de mesa.

Fuente: El Universal



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